Aprende a recibir lo que te beneficia

Aprende a recibir. El primer paso para estar alineada con la energía de vida y hacer frente a lo que se te presenta, es abrirte a recibir.

Recibir lo que te nutre y te beneficia es la única forma de crecer, y me refiero a crecer emocionalmente, es decir, madurar y desarrollar las habilidades necesarias para salir adelante en tu vida.

Hasta que has recibido lo suficiente, puedes empezar a dar o ayudar a otros.

Cuando te dejas llevar por tus creencias negativas, experiencias traumáticas y/o lealtades familiares, puedes estar bloqueando tu capacidad para recibir lo bueno que hay para ti.

Aprende a recibir con amor lo que te beneficia.

  • Reconoce las creencias, experiencias o lealtades a trabajar.
  • Hazte responsable de lo que te corresponde, de cómo participas o permites lo que sucede.
  • Deja ir la culpa y/o el papel de víctima.
  • Aprende de la situación, esto te da fuerza.

Para recibir lo que te benéfica hay ciertas reglas a seguir:

Pide sólo lo que pueden darte y toma sólo lo que necesitas. Da y recibe en equilibrio.

No puedes pedir lo que el otro NO tiene, eso se convierte en exigir.

Recibe estando en tu poder y con gratitud, si recibes desde la postura de víctima, nada te será suficiente.

Acepta las circunstancias tal y como son y reconoce que solo puedes intervenir hasta donde ellas lo permitan.

Haz tu parte lo mejor que puedas y deja los resultados a Dios, al universo o a la vida.

Honra tu destino, esto te fortalece, te permite reconectar con tu poder y vivir de mejor manera lo que te sucede, no siendo la víctima.

Relaciónate con los demás de adulto a adulto, siendo ambos igual de valiosos y capaces.

Evita ponerte en el papel de hija cuando pides a otros, pues de esta forma estás siendo como una niña que pretende que los demás carguen con tus asuntos y responsabilidades.

Cuando tratas de dar o ayudar a quien te lo solicita, tampoco permitas que te responsabilicen de lo que les toca hacer a ellos. O no lo hagas por creas que tú puedes hacerlo mejor. No crees codependencias.

Obsérvate a ti y a los demás como parte de una familia ─padres, ancestros, pareja e hijos─.

De esta manera te conocerás mejor, ya que eres como eres porque has heredado características, creencias y formas de comportamiento de todos ellos.

Ama a toda persona tal como es, por muy diferente que sea a ti.

No juzgues, no critiques, no seas intolerante con lo que es diferente a ti y a tu forma de pensar.

Si lo haces es como enjuiciar y querer castigar al otro porque está “equivocado” o es “malo”, esto provoca el enojo del otro y puedes generar Ciclos de Violencia.

Reconcíliate con lo que es distinto a ti, respeta los valores de los demás y expande los límites de tu consciencia.

Abre tu corazón a lo que es diferente a ti. Recuerda que de las diferencias aprendemos todos.

 

¿Crees posible poner en práctica las reglas para recibir con amor? ¿Puedes abrirte a recibir lo que te beneficia? si no es así ¿qué te lo impide? ¿Cuál parte es la que se te hace difícil? Déjame abajo tus comentarios, gracias.

Por favor comparte esta publicación con quien creas le puede beneficiar.

Nos vemos en el boletín siguiente.