Qué hacer cuando las cosas no salen como esperas

¿Te pasa que por más que intentas no ves resultados?

¿Y que mientras tú te esfuerzas, parece que a los demás sí les funciona?

Tranquila. No eres la única que se siente así.

Hay muchas personas como tú:

que lo intentan una y otra vez, que dudan de sí mismas cuando no ven avances, que se preguntan “¿qué estoy haciendo mal?”

Son tantas personas sintiéndose así que se podría formar un grupo, una asociación o comunidad, pero nadie habla de ese “grupo”, porque creen que su problema es único y que están solos, pero no es así.

Si te reconoces en esto, quizás también eres parte de ese grupo.

Esto, lejos de ser algo malo, puede ser el inicio de algo nuevo.

El grupo de las que lo intentan todo… y aun así dudan de sí mismas.

¿Quiénes están aquí?

Personas buenas, sensibles, con un enorme deseo de crecer, de sanar, de aportar algo bueno al mundo.

Personas como tú… que quieren vivir con alegría, sentirse plenas, conectar desde el corazón con lo que hacen y con las personas.

Pero que también se sienten frustradas, tristes, enojadas y, puede ser que hasta, solas.

Lo peor del caso es que, al tener estas emociones, se culpan por sentirse así.

Todo porque creen que no deberían pensar y sentir de esa manera.

Cuando ves a otros lograr lo que anhelan, te comparas con ellos y te preguntas: “¿Por qué yo no?” “Si soy una buena persona, ¿cómo puedo sentir celos, miedo o dolor?”

Si esto te resuena contigo, no estás mal.

Solo estás atravesando el camino que muchas recorremos… antes de creer en ti.

Bienvenida al grupo de quienes se eligen con amor… incluso cuando dudan de sí mismas.

Hoy quiero invitarte a algo más. A dar un paso hacia otro tipo de pertenencia.

Existe otro grupo de personas más amoroso, más profundo.

Te invito a que abandones ese grupo donde hay frustración, tristeza y culpa y formes parte del grupo de quienes se eligen con amor… incluso cuando dudan de sí mismas.

Es un grupo en el que no necesitas demostrar nada, ni compararte, ni exigirte hasta el agotamiento.

No se trata de que todo te salga perfecto, sino de que las cosas fluyan.

No porque no haya desafíos, sino porque los enfrentas desde un lugar distinto.

Solo requiere una cosa: que empieces a tratarte a ti misma con la misma compasión que tratarías a alguien que amas.

No permitas que la luz de otros apague la tuya.

Las personas de este nuevo grupo se perdonan, se aceptan con todo lo que tienen y lo que son y se permiten cambiar, no desde la culpa o la duda, sino desde el amor propio.

Puede que a veces lo olvides, por eso te recuerdo que tienes cualidades y características únicas que no has apreciado.

Es muy probable que te estés dejando llevar por lo que ves en las redes sociales: fotos donde todos sonríen, logros contados como si fueran fáciles, momentos perfectos, pero no muestran sus debilidades, sus dificultades o fracasos.

No es un hábito sano, no para tu mente, ni para tu corazón.

La consecuencia es que te dices mentalmente: “No estoy haciendo lo suficiente”.

O peor aún, puedes creer queNo eres suficiente”.

Siempre habrá alguien que esté haciendo algo increíble y está bien admirarlos y alegrarte por ellos, está bien que te inspires en lo que hacen otros.

Pero no permitas que la luz de ellos apague la tuya.

¿Qué puedes hacer cuando las cosas no salen como esperas?

Deja de pelarte con lo que estás viviendo.

Suelta el control y mejor usa esa energía para aprender, para observar la situación y buscar una nueva alternativa.

Elige vivir los cambios desde la paciencia y alegría.

Sin presión, sin apegos, sino con amor, porque recuerda que estás aprendiendo nuevas maneras de hacer las cosas y estás creciendo.

Confía en ti. En tu corazón. En tu intuición.

Y aunque al principio no lo veas tan claro, el camino se abre… paso a paso. Las señales empiezan a mostrarse cuando eliges estar presente.

Y, sobre todo, recuerda esto:

Estás exactamente donde debes estar.

Puedes elegir vivir este momento desde la paz, desde la confianza y desde la alegría de ser tú.

Sé que no es fácil.

Debes dejar de compararte con otras personas, tú puedes aprender a soltar ese mal hábito.

Todas las personas que ves en internet, quienes enseñan, guían o inspiran, también tenemos dudas, nos equivocamos, caemos y tenemos miedos, exactamente como tú.

Así que puedes admirarlos, seguir su mensaje y aprender de ellos.

Pero no te devalúes, porque nadie, absolutamente nadie, merece más amor y admiración que tú misma.

Siempre puedes seguir admirando a los demás, pero sin descuidarte a ti.

¿Crees poder dejar de dudar de ti y cambiar a un “grupo” más positivo?

Sino lo crees posible ¿qué te lo impide?

Déjame tus comentarios y comparte esta información con quien creas le puede interesar.

Si deseas mi apoyo profesional

Ponte en contacto conmigo

Hasta la próxima.