No te aferres, aprende a fluir

La principal causa de tus miedos y frustración, es tu idea de lo que esperas obtener en determinada situación y es entonces cuando te aferras en lugar de fluir.

Muchas veces este miedo se anticipa a la realidad.

Cuando quieres algo, surgen en tu mente ideas negativas como de fracaso, rechazo, abandono, decepción, miedo a ser lastimada, criticada, en fin, podríamos seguir.

Algunos de estos miedos surgen por historias que viviste en tu pasado y que no has resuelto, pero otras veces son producto de tu imaginación. En mi opinión, esto último, es lo que te sucede la mayoría de las veces.

La frustración viene cuando sientes que tu progreso no es el que «debería» de ser, cuando no logras exactamente lo que tú estás buscando.

Lo que te lleva a sentirte estancada y, por si fuera poco, te criticas, te hablas mal, señalas tus defectos y hasta puedes ser que los exageres.

Lo importante de todo esto es que te des cuenta de cómo te obstaculizan, te detienen tus expectativas y te impiden fluir.

Cuando permites que el miedo o frustración se apoderen de ti, dejas de realizar las acciones necesarias para lograr lo que te propones y, tal vez sin darte cuenta, te quedas en tu zona de confort, aunque no sea lo que tú quieres.

Cuando te aferras a esas expectativas, lo que te estás generando es sufrimiento, te sientes infeliz y tratas de luchar contra lo que está sucediendo sin lograr arreglarlo.

Te enfocas en lo que no ha salido o en lo que salió mal y dejas de ver todo lo que está bien, lo que sí has logrado.

Por pequeño que parezca ese avance, es necesario reconocerlo y agradecerlo.

Si te enfocas en lo que no hay estás en la carencia y está energía no te apoya en lo absoluto para lograr lo que deseas.

Cuando aceptas lo que sucede en tu vida, y lo aceptas sin condiciones, aunque no esté ocurriendo lo que tú quieres, te relajas y es cuando empiezas a ver lo que sí has logrado y/o aprendido. Esta es la base de la abundancia.

Y es cuando te llenas de motivación y de buena energía para dar el siguiente paso.

Qué hacer para fluir.

 Deja de pelarte con lo que vives, suelta el control, y mejor usa esa energía en aprender de la situación o en buscar una alternativa.

 Elige vivir desde la paciencia y alegría estos cambios que estás generando en tu vida. Libre de ataduras o apegos.

 Ábrete a la confianza y a ser guiada por tu corazón y tu intuición y, de alguna manera, verás que tu camino empieza a abrirse poco a poco. Y paso a paso, se mostrarán, ante tu mente y tus ojos, las señales del sendero a seguir con más claridad.

 Recuerda que estás exactamente donde debes estar, elige estar en paz y que tu prioridad sea vivir desde la felicidad.

Haz tu parte responsablemente y deja los resultados a Dios, al Universo, a la vida o a la Suerte, como quieras llamarle.

En algún lado leí algo así:

“Soltar no es perder,
es tener las manos libres para recibir.”

Comparte conmigo por favor, si te has visto aferrándote a lo que deseas, ¿eliges fluir y vivir desde la alegría, en lugar de aferrarte y causarte sufrimiento? si ves algún obstáculo ¿que es eso que te lo impide o dificulta? gracias por tus comentarios.

Nos leemos y nos vemos la semana que entra.